Se va...pero no se va.

Se va...pero no se va.

Se va...para quedarse.

Se va...para un aplauso que no es el final.

Se va...para demostrar que es necesario.

Se va...para que lo entronicen

En el siniestro trono de los ejecutores.

Como al perro, famoso, del Hortelano.


Pero, por si las moscas, no se va...

Pero, al final, es cierta amenaza...

Pero, al final, es un amago innecesario.

Pero, al final, todo es un truco o...

Pero, al final, no todo es un trato....

Pero, al final, es solo victimizarse 

De forma innecesaria....


El sentimiento vehemente al poder.

El orgullo latente a refulgir...

El creérselo de forma casi seudoreligiosa.

La risita histérica hecha llanto




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